MUJERES EN PELOTA
El beisbol es el deporte rey en la República Dominicana y es conocido popularmente como juego de pelota. Grandes Luminarias han brillado en los estadios nacionales vistiendo las camisetas de los Tigres del Licey, Leones del Escogido, Águilas Cibaeñas, Estrellas Orientales, Toros del Este y Gigantes del Cibao. Sus brillantes actuaciones en la pelota criolla los ha catapultados al beisbol organizado de los Estados Unidos. Donde una pléyade de jugadores se han convertido en estrellas y superestrellas de las grandes ligas.
En los Estados Unidos y los países Latinoamericanos donde se practica este deporte, el beisbol se promueve utilizando legendarias glorias que han brillado en los escenarios nacionales e internacionales. Los parques deportivos se engalanan con posters, estatuas y números retirados de jugadores que se han destacados en sus respectivos equipos. Es famoso el santuario donde los Yankees de Nueva York reverencian a sus íconos. En nuestro país, el más grande productor de estrellas de las Grandes Ligas después de los Estados Unidos, sucede todo lo contrario. Nuestro beisbol se promociona con bellas y provocativas mujeres. Todos los equipos tienen sus cuerpos de bailarinas que se tongonean con ropas muy llamativas al ritmo del rock, salsa, bachata y merengue. Prácticamente le han quitado protagonismo a los jugadores, porque cuando las bien dotadas jovencitas animan el espectáculo deportivo todas las miradas están atentas a los extraordinarios movimientos de cadera de lo que hacen derroche.
Mi equipo Los Leones del Escogido en vez de promocionarse con un poster de los hermanos Rojas Alou o Juan Marichal, lo hace con un poster de una modelo de portentosa nalga y tetas que, luciendo los colores y el logo que identifica al equipo, reina en lo más alto del Estadio Quisqueya. Están tan de moda las mujeres en la pelota dominicana, que no hay una dama que asista a un estadio con ropas ajustadas o descotada que no sea automáticamente enfocada por los camarógrafos de los diferentes canales de televisión que transmiten los juegos de pelota. Parecería que a las bellas damitas le colocan un chip de GPS al entrar a los parques deportivos. Esta práctica constituye un verdadero acoso virtual y debe ser prohibida por la liga de beisbol profesional de nuestro país. Esa forma de promocionar nuestro beisbol no es la más sana y adecuada. Sexo, beisbol y alcohol definitivamente no pegan.
Juan A. Medina
Santo Domingo, R.D.
25 de noviembre 2011.
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