BARACK OBAMA

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El ascenso a la presidencia de los Estados Unidos de Norte América de Barack Obama es sin duda uno de los hechos más trascendentales en la historia de esa gran nación y de mayor connotación en la historia mundial por tratarse de la presidencia de la nación más poderosa de la tierra.

Al mismo tiempo este hecho sin precedente en la historia política y social de esa super potencia a generado grandes expectativas dentro y fuera de los Estados Unidos, a tal punto que ya existen sectores que comienzan a dudar que el presidente Obama esté a la altura de esas expectativas a pesar de los grandes logros que ha alcanzado en su todavía corta y joven carrera presidencial, como son la reforma de la salud y la del sistema financiero.

Sobre esas dudas es importante señalar que la desesperación es muy mala consejera, olvidan esos sectores que el difícil camino que está transitando el Presidente Obama, fue minado con minas de altos calibres y sensibilidad por la desastrosa gestión gubernamental del Presidente George Bush Hijo. La terrible y profunda crisis financiera y económica, la peor que ha afectado al pueblo norteamericano desde la depresión del año 1929 y la extraordinaria crisis de credibilidad y desconfianza en la política de exterior de los Estados Unidos producto de la decisión unilateral del gobierno del Presidente Bush de invadir a Irak, el mayor error estratégico en la historia moderna de esa gran nación, justificada a bases de informaciones falsas, son herencias de la recién pasada administración republicana que tendrá que superar la administración de Obama para poder conducir a su país hacia un mejor destino.

Si a lo hechos precedentemente citados le sumamos la grave situación que atraviesa el sistema de salud, la baja calidad del sistema educativo, los serios problemas que ha generado la migración ilegal, el desafío nuclear de Irán y sobre todo la irracional y feroz oposición que le está haciendo el Partido Republicano y la Derecha Norteamericana a todas las iniciativas que, para solucionar estos grandes males, presenta el presidente norteamericano, se tiene que llegar a la conclusión que sólo una voluntad de hierro forjada en la fragua del bien común y la conciencia profunda que tiene el Presidente Obama de la necesidad que tienen los Estados Unidos de organizar su casa si quieren erigirse con un referente moral, político, económico y social ante las demás naciones del mundo y mantenerse siendo la más grande potencia mundial; lo mantiene impertérrito, contra vientos y mareas, luchando para lograr esos objetivos.

Grandes tareas y difíciles batallas políticas le quedan por delante al presidente Obama. En el orden interno la recuperación económica, la reforma migratoria, la reforma educativa, la reforma energética y el refuerzo de la política de seguridad Pública amenazada por el terrorismo islámico y la criminalidad generada por el narco-tráfico y en el orden externo la terminación de las guerras de Irak y Afganistán, guerras republicanas, y el difícil y delicado tema del desafio nuclear Iraní que, las civilizaciones Occidental, Ortodoxa, Sínica e Hindú no se pueden dar el lujo de permitir, porque todas están en conflictos y amenazadas por el extremismo islámico. Todas estas grandes tareas pendientes tendrá que llevarla a cabo el presidente Obama sin el concurso de la gran mayoría de los republicanos que no han asimilados ni asimilarán que un presidente negro dirija los Estados Unidos.

En cuanto a la reforma migratoria en particular, he escuchado con mucha preocupación a varios dirigentes de organizaciones de latinos residentes en los Estados Unidos que, con una falta de objetividad y prudencia, acusan al presidente Obama de no ejercer su liderazgo para convencer a la minoría republicana en el congreso de la urgencia y la necesidad de trabajar junto a la mayoría demócrata para lograr la aprobación de dicha reforma. Es necesario recordarle a esos dirigentes que si no son capaces de separar el grano de la paja sus acciones estarán destinadas al fracaso.

No se aloquen que quedan muchos caminos por recorrer en el largo trayecto que podría conducir a la aprobación de tan ansiada reforma. El Presidente Barack Obama no es un obstáculo ni un adversario si no el mejor aliado que tiene los latinos para lograr sus objetivos. El obstáculo y el adversario de la reforma, sin lugar a duda, son los republicanos que están decididos, salga pato o gallareta, a impedirla, por eso su actitud terca y sectaria de no lavar ni prestar la batea. Los que tengan ojos para mirar que miren y los que tenga oídos para escuchar que escuchen, para que no les pase como ha chacumbele que él mismito se mató.

La rueda del odio y la intolerancia se ha puesto en marcha en los predios de Arizona y seguirá rodando, que Dios proteja y ampare a la comunidad latina residente en los Estados Unidos porque le esperan momentos de angustias, desasosiegos y desesperación.

Juan A. Medina

Santo Domingo, República Dominicana.

2 de agosto de 2010.

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